Democracia económica

Democracia económica

Democracia política

 

En la actualidad, en los países en que está en boga la democracia, se ha engañado a la gente haciéndole creer que no existe un sistema mejor que la democracia política.  Sin duda, ésta ha concedido el derecho de voto, pero también ha barrido el derecho a la igualdad económica.  En consecuencia, existe una disparidad económica enorme entre ricos y pobres, una desigualdad inmensa en el poder adquisitivo de las personas, desempleo, escasez periódica de alimentos, pobreza e inseguridad en la sociedad.

El tipo de democracia predominante en India también es la democracia política, y ha demostrado ser un sistema único de explotación.  La constitución de India fue creada por tres grupos de explotadores: los imperialistas británicos, los imperialistas indios, y los partidos regentes representantes de los capitalistas indios.  Todas las previsiones incluidas en la constitución india fueron formuladas con la idea de promover los intereses de esos oportunistas.  A fin de engañar a las masas, se le concedió a la gente el derecho del sufragio universal.  Millones de indios son pobres, supersticiosos e iletrados, y es por eso que los explotadores ganan las elecciones repetidamente, mediante prácticas tales como promesas falsas, intimidación, abuso total del poder administrativo y fraude electoral.  Esta es la farsa de la democracia.  Una vez que forman el gobierno, tienen la gran oportunidad de gozar de la corrupción imperante y servirse de la tiranía policial durante cinco años.  En las elecciones subsiguientes, tanto a nivel provincial como nacional, se repite el mismo absurdo.

Este tipo de oportunismo político se ha llevado a cabo en India desde la independencia.  Durante los últimos treinta y cinco años, los partidos políticos han sostenido que a fin de alcanzar la paridad económica con los países industrialmente desarrollados, India debe mantener el sistema democrático.  Para soportar este argumento, citan los ejemplos de Estados Unidos y Gran Bretaña o China y la Unión Soviética.  Los líderes políticos instan al electorado a votar a su favor en el momento de las elecciones, para que las masas hambrientas del país puedan cosechar los beneficios de una economía desarrollada.  Pero una vez que pasan las elecciones, la explotación del pueblo sigue sin disminuir -amparada por la democracia política- y otras áreas de la vida social son dejadas a un lado por completo.  Actualmente, millones de indios se encuentran privados de los requisitos mínimos de la vida. Luchan en procura de alimento, vestimenta, vivienda, educación y atención médica adecuados, mientras que un grupo reducido de personas vive rodeada de enorme riqueza y lujo.

Uno de los defectos más obvios de la democracia es que el voto está basado en el sufragio universal.  Es decir, el derecho a votar depende de la edad.  Una vez que la persona alcanza una cierta edad, se da por sentado que posee la capacidad requerida para considerar los pro y los contra de los resultados, en una elección para seleccionar al mejor candidato.  Pero hay muchas personas por encima de la edad para votar, que tienen muy poco -o nulo- interés en las elecciones, y que no están familiarizadas con los asuntos sociales o económicos.  En muchos casos, votan por el partido en lugar de hacerlo por el candidato, y son convencidos por la propaganda electoral o las falsas promesas de los políticos.  Quienes no han alcanzado la edad de votar están -a menudo- más capacitados para elegir al mejor candidato que aquellos que pueden hacerlo.  Por lo tanto, la edad no debería ser el parámetro que marca la pauta para el derecho de voto.

Usualmente, el que un candidato sea o no electo, depende de la afiliación del partido, del patronato político, y de lo que gaste en campaña electoral.  En algunos casos, también depende de prácticas antisociales.  En todo el mundo, el dinero juega un papel dominante en el proceso electoral. Prácticamente en todos los casos, sólo quienes son ricos y poderosos pueden tener esperanza de un oficio electo seguro.  En los países en los que el voto no es obligatorio, a menudo sólo un pequeño porcentaje de la población participa en el proceso electoral.

Los requisitos previos para el éxito de la democracia son: moralidad, educación, y conciencia social, económica y política.  En especial, los líderes deben ser personas de carácter altamente moral, de otro modo el bienestar de la sociedad estará en peligro.  Pero actualmente, en casi todas las democracias se eligen para el poder, personas de carácter dudoso y con intereses creados.  Aun bandidos y asesinos se postulan para elecciones e integran el gobierno.

En casi todos los países del mundo las masas carecen de conciencia política.  Políticos astutos y eruditos toman ventaja de esta falencia para confundir a la población y alcanzar el poder.  Recurren a prácticas inmorales, como soborno, fraude electoral, manipulación de urnas y venta de votos, para quedar sin oposición en las elecciones.  En consecuencia, el estándar de moralidad de la sociedad está disminuyendo, y la gente honesta y competente queda relegada al olvido.  Los líderes morales tienen menos oportunidad de ganar las elecciones, porque los resultados electorales son arreglados mediante inducción financiera, intimidación y fuerza bruta.  En el sistema democrático actual, todo tipo de prácticas inmorales y corruptas tienen oportunidad de pervertir a la sociedad.  La esencia verdadera del sistema actual es que favorece a los capitalistas y expone la administración a fuerzas corruptas e inmorales.

La farsa de la democracia se parece a una función de títeres, en la que un grupo de políticos poderosos y ávidos mueven las cuerdas desde atrás del escenario.  En las democracias liberales, los capitalistas manipulan los medios masivos como radio, televisión y prensa, mientras que en las democracias socialistas los burócratas llevan al país al borde de la destrucción.  En ambas formas de democracia, existe muy poca oportunidad para que surjan en la sociedad líderes honestos y competentes, y virtualmente no hay ninguna posibilidad para la liberación económica del pueblo.

La democracia política se ha transformado en un gran mito para la población mundial.  Promete el advenimiento de una era de paz, prosperidad e igualdad, pero en realidad crea criminales, alienta la explotación y arroja al pueblo hacia un abismo de dolor y sufrimiento.

Los días de la democracia política están contados.  PROUT exige democracia económica y no democracia política.  Para que la democracia sea exitosa, el poder económico debe estar en manos del pueblo, y debe garantizarse a todos la satisfacción de las necesidades mínimas de la vida.  Esta es la única manera de asegurar la liberación económica de la gente.  El lema de PROUT es: “Para terminar con la explotación exigimos democracia económica, no democracia política”.

Requisitos para una democracia económica

 

El primer requisito para una democracia económica es que todos deben tener garantizadas las necesidades básicas de la época en particular, incluyendo alimento, vestimenta, vivienda, educación y atención médica.  Esto no sólo es un derecho individual, sino también es una necesidad colectiva, puesto que la fácil disponibilidad de los requerimientos mínimos aumentará el bienestar general de la sociedad.

El segundo requisito es que debe garantizarse a todos los individuos un poder adquisitivo creciente.  En una democracia económica, la población local manejará el poder económico.  En consecuencia, las materias primas locales serán utilizadas para promover la prosperidad económica de la población local.  Es decir, las materias primas de una unidad socioeconómica no deben ser exportadas a otra.  En lugar de esto, los centros industriales deben ser construidos en donde estén disponibles las materias primas.  Esto creará industrias basadas en materias primas producidas localmente, asegurando empleo integral para todos los habitantes del área.

El tercer requisito es que el poder para tomar todas las decisiones referentes al plano económico, debe residir en la población local.  La liberación económica es el derecho innato de todos los individuos.  Para lograrla, el poder económico debe estar en manos de los habitantes de la zona.  En la democracia económica, la población local tendrá el poder para tomar todas las decisiones de la economía, producir artículos según las necesidades colectivas, y distribuir todos los productos agrícolas e industriales.

El cuarto requisito es que debe impedirse estrictamente que los forasteros interfieran en la economía local.  La fuga de capitales locales debe ser detenida; impidiendo rigurosamente que forasteros o habitantes fluctuantes participen en cualquier tipo de actividad económica dentro del área local.

Para el éxito de la democracia económica, se debe implementar PROUT y afianzar paso a paso el bienestar económico de todo el pueblo.  Esto a su vez dará lugar a mayores oportunidades para la emancipación espiritual de los seres humanos.

Finalmente, debe recordarse que la democracia económica es esencial, no solamente para la liberación económica de los seres humanos, sino también para el bienestar universal de todos, incluyendo plantas y animales.  La democracia económica ideará formas y medios para llevar a cabo el fácil progreso de la sociedad, mediante el reconocimiento del valor único que poseen todos los seres del planeta.

 

Calcuta, Junio de 1986

Economía Proutista  Prabhat Ranjan Sarkar

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