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SOCIALISMO ESPIRITUAL EN AMÉRICA LATINA:PROUT y las ideologías revolucionarias

imageswSarkar, el propulsor de la Teoría de la Utilización Progresiva (PROUT) ha sido un
visionario de la historia humana y ha comprendido lo más esencial de la psicología que la sustenta. Su definición de la vida como un ”fluir ideológico” es el inicio de un recorrido que dará como resultado una Revolución SocioEspiritual
en todos los ámbitos de la vida.
Un Nuevo Orden Social requiere un sustrato ideológico que permita ese cambio tan
necesario en la subjetividad de la Sociedad, que efectúe un redimensionamiento en la
mente de cada una de las personas y de todas ellas juntas a la vez. El Che Guevara lo
comprendió al proponer su ”hombre nuevo”. Sarkar lo llama ”Sadvipra”, un moralista
espiritual revolucionario. El proyecto de convertirnos en un nuevo ser humano guiado por el principio del Neohumanismo (el amor por todo lo creado) es la viva manifestación de un ideal que nos inspira al cambio en pos de un mundo mejor y de bienestar físico, psíquico y espiritual para todos.
Algunos autores, como Marx, han visto a la ideología como un ”esmascaramiento de la realidad”, pero no deberíamos olvidar que para aquél autor del siglo XIX, la ideología representaba la superestructura de la sociedad, el Estado entendido como ”sostenedor” de toda una estructura económica de explotación. Por otra parte, el auge de las ideologías en la Europa del siglo XVIII y XIX por oposición a las religiones, ha dejado también una fuerte marca sobre el concepto que subyace al término ”ideología”. Este concepto, dejando de lado su connotación clásica, es para PROUT el impulso, la base de un verdadero cambio profundo. En la historia, las ideologías han servido para la lucha contra sistemas políticoeconómicos opresores, pero también han reflejado los intereses de una clase privilegiada (revolución francesa burguesa de 1789) o una clase popular (revolución bolchevique proletaria de 1917). La ideología es el timón de la revolución, es lo que dirige las fuerzas sociales hacia su objetivo final. Cuando una revolución no posee un ideal inspirador, se transforma en mera rebelión en pro de conquistas sociales pasajeras (mejores salarios, pleno empleo, eliminación de las condiciones laborales indignas, etc.). De hecho, ésa es la crítica que se realliza al socialismo de nuestra era actual: lucha por conquistas obreras menores y abandona la lucha de clases como lema supremo. En PROUT, la ideología adquiere el papel fundamental de directriz. El Socialismo Espiritual que propaga no anhela la reforma, desea la revolución. Queremos establecer un nuevo mundo que materialice el fin de la explotación en sus diversas formas y cree así mismo un nuevo orden social en equilibrio donde la sociedad pueda progresar espiritualmente. En PROUT la ideología no enmascara la realidad ni nos hace negar nuestra naturaleza humana a favor de un ideal que nos enajena, de un ideal que no conseguiremos nunca. Por el contrario, la ideología es esa filosofía destinada a la acción, concretada en las prácticas cotidianas con el fin de construir un mundo sano y transformar nuestra naturaleza mediante la autoconquista, la autodisciplina, con motivo de convertirnos en ser humanos elevados, o más aún, simplemente para descubrir y desarrollar el inmenso potencial que subyace en nosotros. No se encubre la realidad, se la acepta y se la trata de cambiar por fuerza propia de voluntad, porque no es lo que queremos para nuestras vidas. ¿Quién quiere pobreza, explotación y depravación?. No niega lo que somos, nos hace ver lo que seríamos si viésemos mejor eso que en verdad somos. Si la historia de la humanidad no hubiese tenido revoluciones y todo se hubiere regido por la evolución (en términos darwinianos) ninguna conquista social ni mejora en nuestras vidas se habría llevado a cabo. Por tanto, la muerte de la ideología es el fin de la revolución con motivo de perpetuar solo la ”evolución”, y negar el cambio en nuestra
sociedad. No se intenta crear una brecha ficticia entre lo que es y lo que debe ser o será, como causa para el sufrimiento por dicha distancia, sino es el logro de potenciar nuestra fuerza para el establecimiento de una mejor realidad en la que estamos.
¿Cuál es la ideología de PROUT?, ¿Es similar a la teología de la liberación?, ¿Se
asemeja a las ideas del Che?, ¿Es la continuación del ideal bolivariano de Chávez?. La
respuesta no se limita a encerrar en cuatro paredes un movimiento socioespirtual
y ambiental como PROUT. Estriba más allá, en la recolección de los elementos más
beneficiosos de cada filosofía revolucionaria y el aporte de una visión cosmológica única que permite apreciar la conexión con las diferentes realidades que subyacen a la actual sociedad global de estos tiempos. La ideología de PROUT no es ni chavista, ni castrista ni kirchnerista, porque en sí no es una ideología partidista. Es el respeto por los ideales que eleven el bienestar del pueblo. En base a ésto brinda su apoyo a todos aquellos movimientos de liberación, pero sin fundirse en sus dogmatismos o fanatismos políticos. A su vez, PROUT es la consagración de la ideología neohumanista en pro de una liberación aún más profunda: eliminar no solo las cadenas sociales y económicas, sino principalmente las cadenas mentales para lograr la liberación completa del ser humano.
Por esta razón, la Teoría de la Utilización Progresiva amplía varios conceptos, como el de utilización precisamente, que se extiende no solo a los recursos físicos, sino también metafísicos y espirituales, del individuo, de la sociedad y del universo. ¿Qué significa esto sino el despertar del potencial que existe en toda la Creación?.
PROUT se diferencia de muchas teorías y sistemas sociales que se han propuesto en
la antiguedad pero que solo se han basado en la implantación de un ideal sin hacer una
minuciosa o acertada apreciación sobre la realidad en la que se tendría que materializar. Muchos clásicos mostraron su sistema, como Fourier y sus falansterios, como Tomás Moro y su Utopía, como Gandhi y su ”No violencia”. Muchos experimentos han fracasado por no tener un ajuste objetivo. Han establecido la meta pero olvidado el punto de partida. He aquí donde PROUT merece nuestro detenimiento, porque no solo que basa su propuesta en una observación minuciosa de la psicolgía humana y colectiva que nos hace ser quienes somos, sino que en base a esa observación, analiza la realidad y la historia para por fin dar a conocer el objetivo final al que se aspira llegar. PROUT es la ideología con una base material al lado que actúa como sustento físico. Teoría y Práctica se combinan en un movimiento contínuo y dinámico. Existen autores, como el argentino
Atilio Borón, para quien ”el modelo se hace al andar”, queriendo expresar que no hay un sistema previo, no hay método único que podamos seguir para instalar el ”socialismo del siglo XXI”. Concuerdo a medias con ese autor. Viéndolo desde el punto de vista de que implantar un sistema homogéneo a realidades que de por sí son muy heterógeneas (de hecho América Latina comparte cierto antiimperialismo
pero sus realidades locales y sentimientos nacionales difieren en grado considerable) sería un error grave, es acertada su conclusión. Y aquí PROUT, como lo expresa su nombre y uno de sus principios fundamentales: es progresivo, se adecúa a tiempo, espacio y persona. Por tanto, esta parte del problema está resuelta. El otro lado de la cuestión es si lo analizamos desde la dirección de todo plan revolucionario. Que no exista método no significa que estemos ante la ausencia de teoría. Quizás es muy probable que la falta de esa teoría sea una de las deficiencias de los gobiernos que intentan cambios profundos. Si nos dejamos librados al azar simplemente guiándonos por un ideal, mil cosas pueden ocurrir en el trayecto al objetivo por el cual se implantó la revolución. Todo gobierno revolucionario que lucha con una ideología en mano (sea esta nacional, de liberación, de conquista democrática, etc.) pero al llegar al gobierno libra su suerte al azar, acaba por frustarse más de una vez. Podemos ver en la historia los casos de marchas de pueblos contra la misma revolución que antes apoyaron. Por tanto, si tenemos a nuestra disposición una teoría completa y sofisticada, que de hecho la podemos ver en la espectacular
integridad que PROUT posee, no deberíamos permitir pasarla por alto y dejar por tanto que ”el modelo se haga al andar”. La base existe, y el pueblo junto a sus gobernantes le darán forma, la plasmarán, sin desvirtuarla y sin perder el ideal de meta.
¿Qué posibilidades existen hoy en América Latina de que se instale PROUT en esta
parte del continente?. Debemos recordar que esta teoría socioeconómica
y política está destinada al mundo entero, por cuanto constiuye una alternativa viable al actual capitalismo financiero internacional y al desprestigiado comunismo en sus diversas vertientes. Para analizar las posibilidades de implantación debemos tener en cuenta cuatro aspectos: 1) las tradiciones históricas de cada país (y de la región en general) que incluyen tanto sentimientos arraigados como ideales de liberación; 2) el sistema político implantado, su fuerza y rigidez, 3) la estructura económica particular (y cómo entra en conexión con la economía mundial) y 4) la disparidad que existe entre las expectativas del pueblo local y su sistema de gobierno y/o vida diaria, es decir, entre lo que es y lo que se gustaría que fuese. Analizando estos 4 factores básicos no excluyentes de otros, podremos sacar una conclusión parcial de las reales posibilidades de que PROUT llegue a conquistar América Latina o a alguno de sus países. El nuevo orden social neohumanista bajo el Principio de Igualdad Social que intenta propagar PROUT, requiere un cambio en la naturaleza humana, un cambio en nuestra subjetividad, una revolución en nuestras ideas, pensamientos y emociones más profundas. ¿Hasta qué punto una sociedad particular está preparada para ese cambio?, No importa tanto cuánto ha sido explotada, sino más bien qué conciencia posee de esa explotación, ¿Qué tan defraudada está de su sistema de vida y cuánto aportaría realmente a una revolución material e ideal?. Preguntas como estas deben estar presentes en un análisis que intente simplificar lo complejo del futuro de la humanidad y en nuestro caso de la región latinoamericana.
PROUT no es un sistema de Oriente intentando aplicarse a una realidad occidental. No
es tampoco una teoría hinduísta para una práctica americana. Es un modelo para la
humanidad misma, que combina lo mejor de cada lado del mundo, dando como
resultado una propuesta factible. Pero como toda idea, requiere algunas personas que la materialicen. Lo que tiene que llegar finalmente llega, pero cuando se impulsa su llegada llega aún más rápido. ¿por qué PROUT será el paradigma del Tercer Milenio?: porque cuando dos fuerzas enTran en choque surge una tercera. Es así como esta Teoría es la Tercera Vía, es la vía alternativa a dos sistemas de producción que históricamente han dominado nuestras sociedades. PROUT por otra parte, surge de un mundo (India) que se parece mucho a nuestra América Latina en lamentos y torturas: aquél país ha sido castigado como colonia de varios imperios, como terreno de diversas culturas, religiones, conflictos linguísticos y territoriales. Ha tenido (y tiene) capitalismo y comunismo, revoluciones y rebeliones, y mucho más. Si a esto le sumamos la visión de su autor, a quien se le considera un ”iluminado espiritual” no podemos dejar de tener siquiera la intriga de conocer un poco más sobre esto que intentamos propagar, sobre esa palabra que aún pocos conocen pero que a muchos nos agrada mencionarla: PROUT, la Teoría de la Utilización Progresiva.

Gustavo Marcelo Martin
Proutista, estudiante de Cs. Políticas
15 de junio de 2012
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