Usted esta aqui
Inicio > Economía Proutista > LOS TRES SOCIALISMOS: Utópico, Científico y Progresivo

LOS TRES SOCIALISMOS: Utópico, Científico y Progresivo

El_sol_siempre_vuelve_a_brillarLa República ideal de Tomás Moro hace varios siglos podría ser el inicio de lo que dió en llamarse Socialismo Utópico, por oposición al Socialismo Científico. Fourier, Owen y SaintSimon fueron sus expositores más destacados. Fue denominado Utópico porque aquellos autores proponían una futura sociedad ideal muchas veces sin partir de ninguna base real; era solo el mundo de la imaginación de unos escritores poetas, los que por otra parte tenían mucho de romanticismo (movimiento en contra de la razón). En cambio, el Socialismo Científico basó su tesis en una filosofía de la historia: el materialismo
histórico, por medio de sus expositores Marx y Engels. Para estos, su socialismo era científico porque tenía aquella base material que estaba constituía por la histórica lucha de clases, que ahora se materializaba en burguesía y proletariado. La Segunda Revolución Industrial desde mediados de 1850, vió el ascenso de una burguesía consolidada, la que se acompañó del surgimiento de una nueva clase obrera que junto al sindicalismo comenzará a tener como ideología al socialismo por oposición en gran parte al auge del liberalismo. Se le reconocía a la burguesía el haber eliminado al feudalismo (Revolución Frencesa) en pos de la construcción de los Estados Nación, pero ahora el papel le cabría al proletariado (y su dictadura, de hecho término acuñado por Blanqui, un comunista discípulo de Babeuf, y Bounarotti) quien destruiría ese Estado en pos de una República Internacional, en pro del Internacionalismo Proletario.
De estos dos socialismos, el Científico es mucho más acertado y factible que el
primero, el Utópico. Pero por otra parte, ese mismo Socialismo Científico no responde a lo que podríamos llamar ”Ciencia Aplicada”. Inevitablemente, Marx y Engels comprendieron la necesidad de una revolución de los trabajadores, de cómo el capitalismo va creando los propios elementos de su destrucción (el proletariado precisamente), pero reducieron su análisis a uno puramente economicista descuidando muchos otros aspectos y proponiendo una sociedad simplemente donde en vez de dominar la clase burguesa ahora lo hace la proletaria y donde la desaparición del Estado, entendido como el aparato ideológico que dirige en forma explotadora con sus instituciones burguesas como el ejército, la policía y la burocracia, comenzaría a darse con esa ”dictadura del proletariado”. Sin embargo, hemos visto en la historia cómo los
casos comunistas en vez de eliminar el Estado lo han reforzado aún más,
transformándose en un Capitalismo de Estado, como el ejemplo soviético, o por otra parte no han producido la revolución cuando las condiciones supuestamente estaban dadas, obviando la tendencia de que no todo proletario quiere seguir siéndolo, muchas veces aspira a ser burgués (varios han sido los casos de trabajadores que con un mayor sueldo han sido instrumentos de capitalistas), a mejorar su situación económica. Es así,
1 como su dominio estatal por medio del partido revolucionario, en muchas ocasiones ha producido más explotación y socializado solo con motivo de ganancia para los gobernantes. Es aquí donde se hace necesario un tercer tipo de Socialismo (aunque existen muchos) que combine el ideal del ”Socialismo Utópico” con la realidad y cientificidad del ”Socialismo Científico” y que además le sume elementos nuevos de análisis transformándose en un método factible para nuestros tiempos. Este nuevo Socialismo es el propuesto por Sarkar, el Socialismo Progresivo o Espiritual cooperativo. Su integridad
abarca los aspectos más variados de la psicología humana y su forma de desenvolverse en el ambiente. Posee además la particular característica de respetar el cambio en la naturaleza, por lo que constituye un método que se decúa a los tres factores relativos: tiempo, espacio y persona, instalando el socialismo de forma progresiva y en base a nuevo concepto de progreso, abarcado desde el aspecto espiritual, aunque no religioso ni dogmático. La cuestión no radica, como en los socialismos anteriores, solo en el modo
de producción, en que consigamos nuestros medios de supervivencia física de forma cooperativa o por medio de la competencia. Este Socialismo de PROUT (Teoría de la Utilización Progresiva) afirma la estructura económica colectiva con sus enseñanzas históricas, pero va más allá, al procurar el establecimiento de una sociedad y un nuevo orden social neohumanista
que nos incluya a todos. El lema no es conseguir simplemente comida en forma colectiva, es lograr una verdadera sociedad que progrese espiritualmente y para esto da una fuerte base material basada en la experiencia. No propone un mundo feliz y en paz como muchos idealistas, sino que avecina el futuro analizando su pasado y observando todos los factores que entran en juego a la hora de
entablar un modelo o sistema social para el presente. Debemos recordar que mientras el feudalismo, el capitalismo o el comunismo son modos de producción, el liberalismo, el nacionalismo o el socialismo son ideologías. El
siglo XIX ha sido el siglo de las ideologías, excluyentes entre sí, tendientes a
considerarse universalistas y únicas. El Socialismo de Prout no divide como en casi todas las ideologías entre ”nosotros” y ”ellos”; es la ideología de su propio modo de producción, uno que incluye a todos, una síntesis de lo que ha existido en la historia de la humanidad para concretarse en un sistema único y alternativo. A su vez, necesariamente parte de una refinición de ciertos conceptos, con motivo de extraer el dogmatismo que existe en cuestiones sociales: términos como progreso, utilización, distribución, teoría, economía, espiritualidad, cultura y civilización, libertad, paz, democracia, etc. Ningún
nuevo paradigma o visión del mundo puede establecerse sin redefinir varios conceptos que manejan la vida en todos sus aspectos. Es por esto que PROUT realiza un aporte epistemológico y ontológico único que no deberíamos pasar por alto. Es una completa redefinción del ser humano mismo y del objetivo de su existencia. Es así como su base parte no solo de un análisis detallado de la realidad, lo que le da cientificidad, sino que además, se sustenta en una filosofía de la naturaleza humana, entiende que un recambio en nuestra subjetividad o en nuestra psicología es necesario para todo cambio social. Lo maravilloso de PROUT es su extraordinaria combinación de lo individual y lo colectivo, de
lo local y lo global, de lo humano y lo no humano, de lo económico y lo no económico. Es una síntesis de nuestra existencia, en pasado, presente y futuro. Por ello invito al lector, a que si no conoce bastante sobre PROUT lea más acerca de él, lo practique con sus limitaciones en la vida diaria, y lo compare con otros sistemas y métodos que se han propuesto o se están proponiendo, aunque en la actualidad muchas veces el discurso y el detabe se entabla en la crítica anticapitalista, pero a decir verdad estamos un poco cansados de escuchar todos los defectos del capitalismo sin oir propuestas alternativas viables: PROUT es una de ellas y por ello deberíamos darle su merecida importancia. No
es un modelo que propuesto por su autor no deja margen de participación popular, al contrario es una guía a aplicarse a cada realidad concreta; y no es una propuesta personal, es básicamente un análisis que llega a conclusiones que llegaríamos todos si analizásemos profundamente nuestra sociedad. Un cambio en el sistema educativo, una reforma en el sistema electoral, o una política de pleno empleo no son la solución a nuestra crisis mundial. Precisamos de una panacea completa, no una reforma de algo puntual. Esa panacea es PROUT, y no porque sí, sino porque es una propuesta que abarca todos los ámbitos de la vida, de nuestras vidas.

Gustavo M. Martin
Activista Proutista

Comments

comments

Deja un comentario

Top